¿POR QUÉ "AUDAZ Y TANGUISTA"?

"El gallego, audaz y tanguista, ha nacido cuatro siglos demasiado tarde.
Para él fueron aquellos tiempos de conquista de imperios,
cuando la audacia y el genio de los españoles trocaron en realidad algo
que parecía una quimera"
Así habla un viejo recorte de periódico de mi abuelo, Ángel Tejeiro Casteleiro, boxeador entre 1923 y 1933, campeón de Cataluña del peso ligero cuando aquello suponía el número dos o tres del escalafón nacional de la categoría. Yo no llegué a conocerle, y hoy la Federación Española de Boxeo dice que no sabe, no contesta, que los archivos se quemaron cuando la guerra y que oficialmente no queda constancia de él. Igual es que, para esta gente, tirar de hemeroteca no merece la pena. Supongo que, por el mismo motivo, tampoco saben nada de otros grandes nombres del pugilato español de principios del siglo XX. Hombres bravos con los que mi abuelo compartió una buena amistad -como Hilario Martínez, José de la Peña, Serafín Martínez Font, Ricardo Alís, Víctor Ferrand, Ignacio Ara- o con quienes tuvo la ventura de coincidir dentro y fuera de los rings, como Martín Oroz, Joaquín Valls, Luis Rayo, Tomás Cola, Tomás Thomas y tantos otros. Esta página va dedicada a todos ellos, a recuperar su memoria en unos tiempos en que cualquier payaso se las da de celebridad. Está en construcción, como veis: de momento he recogido datos de Ángel Tejeiro, Hilario Martínez, Martín Oroz, Díaz II, Ángel Artero, José Gironés, Jorge Salvany, Josep Ubach, Emilio Gil "Blind" y Rodri. También se muestra una lista de los campeones de España desde la fundación de la FEB hasta el comienzo de la guerra (que yo sepa, es la primera vez que se publica). Animo a quien quiera honrar a estos grandes boxeadores a que colabore con datos, preguntas, comentarios, fotografías o cualquier otro material. Va por ellos. Va por ti, iaio.

José Gironés (1904-1982)

La mejor fuente sobre José Gironés es el libro de Juli Lorente titulado “Josep Gironès. El Crack de Gràcia. Ídol pugilístic del segle XX” (2002). Está en catalán, tiene la confusa prolijidad de los legos en esto de la escritura, contiene algunos pequeños errores de fechas o salas, y omite algún que otro combate... pero tiene el inmenso valor de haber sido escrito por alguien que fue boxeador, árbitro y amigo de algunos de los propios protagonistas, y sobre todo el de haber roto la primera lanza en defensa del que, probablemente, fue el mejor boxeador que ha dado nuestro país. Este resumen de su vida pugilística se basa en buena medida en ese libro, aunque también en las hemerotecas. Aprovecho para agradecer a D. José Vicente Gavin que tuviera a bien regalarme un ejemplar del libro del Sr. Lorente en el transcurso de la visita que realicé a la sede de la Agrupación de ex Pugilistas, en el mítico número 25 de la calle Xuclá de Barcelona, en octubre de 2010.


José Juan Gironés (Juan era su primer apellido, aunque nunca lo utilizó en lo deportivo), nació en el barcelonés barrio de Gracia el 29 de agosto de 1904 y murió en el exilio, en México, el 8 de febrero de 1982. “El crack de Gracia”, el “canari”, fue uno de los boxeadores más completos, de más éxito y con mayor cariño del público que ha dado España en toda su historia pugilística. Las cifras, que suelen ser frías, resultan en su caso reveladoras: de los 107 combates que disputó entre 1922 y 1935, nada menos que 97 se saldaron con victorias (59 de ellas antes del límite). Hizo solo dos nulos: ante el campeón del mundo Alf Brown y ante el francés Pierre Denain (a quien batió con posterioridad en dos ocasiones). Y solo seis hombres consiguieron vencerle, aunque cuatro de ellos cayeron ante sus puños en la revancha. Tras pasar fugazmente por los pesos mosca y gallo, dentro de los plumas alcanzó el título de campeón de Cataluña entre 1924 y 1927; en 1928 obtuvo el título de campeón de España, y en 1929 el de campeón de Europa, conservando ambos en el momento de su retirada, en enero de 1935.

PRIMEROS AÑOS (1922-1923)

José Gironés comenzó a practicar deporte a mediados de 1921 de la mano de Ángel Artero, ex boxeador que había de convertirse en el alma mater del Punching-Ball Club de Gracia y uno de los más importantes managers y preparadores. En una fecha indeterminada, entre finales de 1921 e inicios de 1922, Gironés debutó directamente como boxeador profesional, venciendo a Moreno en el parque de la Ciudadela. Militaba por entonces en los pesos mosca o mínimos, pero el concienzudo preparamiento a que se sometió, en lo físico y en lo técnico, pronto desarrollaría su cuerpo hasta hacerle pasar, en apenas unos meses, primero al peso gallo y luego a los pluma, categoría en la que se asentó definitivamente a finales de 1923 –y que tomamos como inicio de una segunda época.

En este periodo, Gironés combate en reuniones de segundo orden, al principio en la Ciudadela y el Iris Park, luego en salas un poco mayores como el Frontón Condal, incluso con alguna escapada, hacia el final, a Madrid y Tarragona. Sus rivales, de muy bajo nivel al principio, pronto comienzan a incluir a nombres bien conocidos en el ambiente pugilístico barcelonés, como Fernando Urtasum, Jacinto Fabregat, Vicente Martucci o Luis Vallespín. Y su historial resulta sencillamente impresionante: los 14 combates que libra en estos casi dos años se saldan con otras tantas victorias, 8 de ellas (57%) antes del límite. De forma resumida, estas son las cuentas:
  • 6 victorias por k.o.: Alex Renaud, Luis Ripoll, Brown, Ramón García, Luis Vallespín, Blasco.
  • 6 victorias por puntos: Moreno, Mauricio, Emilio Herrero, Harrys, Martucci, Fabregat.
  • 2 victorias por abandono: Urtasum, White.


CONSOLIDACIÓN (1923-1925)

El enfrentamiento con el francés Paul Gay, fortísimo encajador y golpeador formidable, abre en diciembre de 1923 lo que podríamos considerar un periodo de afianzamiento, durante el cual Gironés comienza a pelear con boxeadores extranjeros –y algunos españoles– de primer nivel. Comienza a ser cabeza de cartel o semifinalista de lujo, aunque a diferencia de otros púgiles, continúa centrando su actividad en Barcelona, lo que de hecho será una constante durante toda su carrera. La subida de escalón también se traduce, con todo, en algunos tropiezos, que en cualquier caso siguen siendo mínimos en comparación con la trayectoria general.

El resumen de sus resultados en este periodo arroja 9 victorias, 3 derrotas y un nulo:

  • 6 victorias por k.o.: Lucien Armanet, Julien Couleaud, Fontanelles, LeRoy, Artine, Robert Dastillon
  • 2 victorias por puntos: Paul Gay, Blasco
  • 1 victoria por k.o. técnico: Noel Bosch
  • 1 nulo: Pierre Denain
  • 2 derrotas por puntos: Paul Gay, Luis Vallespín
  • 1 derrota por descalificación (golpe bajo): Young Blaise
En este periodo también se va consolidando un estilo que hace las delicias de los aficionados, muchos de los cuales le llaman ya “el rey del k.o.” Fiel a la escuela que impone Artero en el club de Gracia, Gironés prepara sus combates a conciencia y despliega en ellos todas las herramientas que permite este deporte hasta batir a sus rivales en todos los campos. Valgan como ejemplo dos descripciones que hacen de él otros tantos cronistas de la época:

A Gironés le comparamos al general, que más por su táctica que por sus fuerzas sabe batir rotundamente al enemigo gracias a una sabia preparación del frente contrario, con descargas de fusilería por todos los lados, y cuando menos se espera, descarga con oportunidad su artillería, que diezma las filas del enemigo” [El Mundo Deportivo, 7 de enero de 1924 p4]

De estilo sobrio y eficaz. Inteligente y batallador, le cuesta gran trabajo ponerse en acción, pero sabe hacer tal uso de sus medios físicos, que en los últimos momentos de sus matchs únicamente un hombre de clase puede resistir la fuerza de su ataque metódico, en el cual los golpes adquieren una precisión admirable, distribuyéndose metódica e inexorablemente por todas partes hasta determinar la completa anulación del adversario” [La Jornada Deportiva, 10 de noviembre de 1924 p5]



CAMPEÓN DE CATALUÑA (1925-1928)

A mediados de mayo de 1925, la Federación Catalana de Boxeo acuerda nombrar por aclamación campeones de Cataluña de boxeo profesional a José Mompó (mosca), José Gironés (pluma), Casimiro Zaragoza (ligero), Pedro Sáez (welter) y Ricardo Alís (medio).
Gironés pronto deberá demostrar entre las cuerdas que el nombramiento por la federación no es un simple regalo. El 20 de agosto, realiza la primera defensa del título en el Mundial Sport frente a Luis Vallespín. En el segundo asalto, durante un cuerpo a cuerpo en el que Gironés se emplea en un buen ataque al estómago y los flancos de su rival, éste cae al suelo alegando un golpe bajo. Tras el preceptivo reconocimiento médico se determinó que Vallespín había fingido, por lo que Gironés fue proclamado campeón en medio de una ovación del público.

El “crack de Gracia” realizó otras dos defensas hasta finales de 1927, en las que batió por puntos a Alfonso Cañizares –el 24 de septiembre del 25, en el Olímpia– y a Young Ciclone –el 8 de julio del año siguiente en Las Arenas. Además, continuó su ya larga serie de victorias ante púgiles de prestigio, cayendo únicamente ante el formidable vallecano Antonio Ruiz. De hecho, Gironés y los dos últimos púgiles mencionados, Young Ciclone y Antonio Ruiz, protagonizan durante esta temporada una de las rivalidades más emocionantes que ha dado nuestro boxeo, ya que en los tres convergen las aspiraciones a otros tantos títulos: el regional catalán, el nacional, y el europeo. En septiembre de 1925, Ciclone arrebata a Ruiz el título nacional de los pluma, solo para ver cómo éste se hace con el campeonato europeo un mes más tarde; en diciembre del mismo año, Antonio Ruiz unifica ambos títulos al batir rotundamente a Ciclone. Durante todo este periodo, los tres púgiles desarrollan carreras paralelas. Si Antonio Ruiz venció la temporada anterior a Leo Giunchi y a You You, Gironés se apresura a concertar combates con ellos… y a batirlos. Si Gironés obtiene una victoria sobre Lecadre en abril, Young Ciclone y Antonio Ruiz hacen lo propio en agosto. Si Ruiz vence al oranés Asencio en noviembre, Gironés lo bate en diciembre y Young Ciclone en marzo.

El enfrentamiento entre Gironés y Ciclone tiene sin embargo una consecuencia negativa, ya que el primero sufre una seria lesión en las costillas que lo mantiene alejado de los rings durante unos meses. Por ese motivo, o por desacuerdos en torno a las bolsas –no queda claro–, Gironés no acuerda la defensa de su título regional ante el challenger Pedro Puig, que es proclamado nuevo campeón de Cataluña por la Federación el 7 de enero de 1927.
Esto no supone ningún cambio real en la trayectoria del “canari”, ya que aunque no llega a convencer ante el buen púgil italiano Luigi Quadrini –con una victoria por descalificación y una derrota por puntos, ambas en el Circo Price de Madrid, los demás combates de los meses siguientes continúan siendo frente a rivales de primer orden y saldándose con victorias.

De esta manera, en los cuatro años largos que transcurren desde su obtención del título de Cataluña hasta septiembre de 1928, los resultados siguen siendo espectaculares:

  • 13 victorias por puntos: Pierre Denain, Cañizares, Leo Giunchi, Antoine Asencio, Vincent Cerdan, Henri Hebrans, Gaston Lecadre, Marcel Devevey, Young Ciclone, Pierre Pothier, Felipe Trillo, Robert Tassin, Dominique Di Zea
  • 6 victorias por abandono: Urbain Laporte, Hubert Gilles, Pierre Calloir, Maurice Holtzer, Paul Gay, Henri Soya
  • 3 victorias por k.o.: You You, Young Marcel, Pierre Denain
  • 2 victorias por descalificación: Luis Vallespín, Quadrini
  • 1 victoria por k.o. técnico: Segundo Bartos
  • 2 derrotas por puntos: Antonio Ruiz, Quadrini


CAMPEÓN DE ESPAÑA… (1928-1929)

A mediados de 1928, el vallecano Antonio Ruiz anuncia que no puede defender el título nacional al no ser capaz de hacer el peso. En consecuencia, la Federación Española de Boxeo acuerda, el 27 de septiembre de ese año, reconocer los evidentes méritos de José Gironés nombrándole nuevo campeón de España del peso pluma. Al igual que había sucedido con el título regional, el “crack de Gracia” deberá refrendar pronto el nombramiento: en esta ocasión lo hace el 16 de enero de 1929 en el Olímpia frente a Segundo Bartos, a quien vence por clara superioridad en el noveno asalto. Desde ese momento, su superioridad en la categoría será tan aplastante que hasta su retirada, casi siete años más tarde, ni siquiera tendrá que defender el título de forma oficial.

Continuando con su apabullante serie de victorias sobre rivales de buen nombre, Gironés se centra de hecho en hacerse acreedor a la challenge al título europeo que ostenta el danés Knud Larsen. La International Boxing Union aceptará su reto en octubre de 1929, y el combate tendrá lugar el 1 de diciembre en un Estadio de Montjuic que alberga a más de 40.000 espectadores. Esa noche, Gironés vence por puntos a Larsen después de quince asaltos de combate disputadísimo y se convierte por méritos en el nuevo campeón de Europa del peso pluma.

Parando para hacer suma y sigue, encontramos que los resultados entre el momento de su proclamación como campeón de España y su conquista del título continental son los siguientes:

  • 7 victorias por puntos: Jean Joup (2 veces), Edouard Mascart, Johnny Vestri, Nicolás Bensa (2 veces), Knud Larsen
  • 2 victorias por k.o.: Robert Sirvain, Raymond Desnoulet
  • 1 victoria por abandono: Quadrini
  • 1 victoria por k.o. técnico: Bartos
  • 1 derrota por descalificación: Robert Sirvain


… Y CAMPEÓN DE EUROPA (1929-1935)

Al igual que con el título nacional, José Gironés retendrá el de Europa hasta el final de su carrera pugilística, aunque a diferencia de aquel, deberá defenderlo hasta en siete ocasiones. En la primera de ellas, el 7 de mayo de 1930, en Las Arenas, fuerza al abandono en el noveno asalto al campeón de Bélgica, Julien Verbist. El 10 de junio de 1931 –año en el que Gironés apenas disputa tres combates– vence por ko técnico en el décimo al italiano Vittorio Tamagnini, también en Las Arenas, y el 30 de agosto vence por abandono en el octavo round al francés Guy Bonaugure, en Montecarlo. Este será, además, el segundo y último combate que el “canari” libra fuera de España, habiendo sido el primero en abril de ese mismo año, cuando venció en la sala Ring de París a Henri Soya. La cuarta defensa del título la realiza en la sala Olímpia el 27 de enero de 1932, batiendo por ko técnico al campeón alemán Paul Noack.

A principios de septiembre de ese año, un accidente mientras nadaba en la playa le produce una lesión en la rodilla derecha, que le impide hacer frente a la próxima defensa frente al campeón de Italia, Otello Abbrucciati. En consecuencia, en agosto la IBU le retira el título continental y se plantea la celebración de una competición abierta. Por fortuna, Gironés se recupera totalmente y vuelve a los rings a principios de octubre, por lo que la IBU decide, finalmente, que el título de Europa quede vacante a la espera del enfrentamiento entre Gironés y Abbrucciati, que se disputará el 23 de noviembre en el Nuevo Mundo. A pesar de que el italiano, que alcanzó su título nacional un año antes al batir al veterano Quadrini, combina la experiencia con la juventud –24 años frente a los 28 de Gironés–, el “canari” efectúa un gran combate que le vale la victoria por ko técnico en el duodécimo asalto.

Mientras los rivales de antaño van desapareciendo del panorama pugilístico –Antonio Ruiz, Cañizares, Ciclone, Urtasum, Vallespín, Bartos…–, José Gironés continúa demostrando su imbatibilidad como número uno de Europa: el 7 de junio de 1933 bate por puntos al campeón francés, Georges LePerson, en Las Arenas, y en noviembre de ese año noquea en el séptimo asalto al rumano Lucien Popescu en el Olímpia. En 1934, los posibles challengers ni siquiera lo intentan.

Entre defensa y defensa, el “crack de Gracia” ha continuado con su carrera imparable, demostrando que los años no solo no le hacen mella sino que, incluso, parecen endurecer su punch. Así, desde diciembre de 1929 hasta noviembre de 1934 –cinco largos años– su historial continúa siendo, sencillamente, impresionante:

  • 14 victorias por abandono: Jean Joup, Roger Simande, Frantz Dübbers, Julien Verbist, Robert Daix, Guy Bonaugure, Haik Sandjack, Raul Hugues, Louis Sion, Charly Sauvage, Dominique Di Zea, Achille de Negri, Leo Hermal, Pancho Martínez
  • 10 victorias por puntos: Wilbur Cohen, Henri Poutrain, Jim el Zaird, Henri Soya, Paul Looten, François Machtens (2 veces), Bensa, Georges LePerson, Xavier Torres
  • 9 victorias por ko: Paul Gay, Jack Kirby, Douglas Parker, Parisio Parysis, Jos Bodson, Billy Reynolds, Lucien Popescu, Roger Simende, Xavier Torres
  • 4 victorias por ko técnico: Vittorio Tamagnini, Paul Noack, François Augier, Otello Abbrucciati
  • 1 victoria por descalificación: Willy Broocks
  • 1 nulo: Alf Brown (campeón del mundo del peso gallo)
Hay pocos boxeadores que consigan pasar la frontera de los 30 años en buenas condiciones –al menos en los pesos livianos–, y Gironés comienza a plantearse la retirada por la puerta grande, en el mejor momento de su carrera. Sin embargo, empujado por su entorno, se deja convencer para intentar el último paso y acepta el asalto al trono mundial, detentado desde enero de 1933 por el estadounidense Freddie Miller, de tan solo 23 años de edad.

A modo de tanteo se plantea un primer combate, sin títulos en juego, que tiene lugar el 1 de diciembre de 1934 en el Olímpia. Gironés hace un buen papel pero un golpe bajo involuntario le lleva a la descalificación en el quinto asalto. La presión para la revancha es enorme, y esta queda fijada para el 12 de febrero de 1935, en la plaza de toros Monumental de Barcelona. Esta vez el campeón del mundo se juega el título, y la plaza registra un lleno hasta la bandera. Gironés sube al ring –al aire libre– y se ve obligado a esperar varios minutos hasta que Miller, que ha estado calentando en los vestuarios, se digna a aparecer. Quizá Gironés y Artero piensan que su habitual táctica de calentar durante los primeros asaltos será suficiente, o tal vez se dejan llevar por el empuje de los fanáticos, el caso es que Gironés sale a combatir en frío. Igual es tan solo una excusa, tal vez el americano es superior, sin más, pero el caso es que el campeón se muestra muy por encima del garciense, al que asesta una infinidad de golpes variados, sueltos, ágiles y precisos hasta que, a los dos minutos y diecisiete segundos de comenzado el combate, un crochet-uppercut de izquierda a la sien derriba a Gironés para la cuenta, llenando de estupor a la multitud.

Es la primera vez que Gironés ha sido puesto ko en su larguísima carrera deportiva, y será la última porque inmediatamente después del combate anuncia su retirada del boxeo. Los aficionados no escatiman en aplausos en cada uno de los homenajes que recibe, y las ofertas no paran de llegar, pero la decisión es firme.

Llegada la guerra civil, Gironés acepta el puesto que se le ofrece como guardaespaldas del presidente de la Generalitat, pasando luego a realizar labores administrativas para la policía. Huído a Francia tras la victoria de los sublevados, se exiliará a México de la mano del gobierno republicano en el exilio. Su esposa Dolors, con la que contrajo matrimonio en agosto de 1928, y su única hija, Lolita, sufrirán las represalias de los franquistas –que le acusan falsamente de torturador durante su estancia en la policía– y no volverán nunca a verle. En México trabajará en una fábrica hasta su fallecimiento el 8 de febrero de 1982.

Resumen de sus resultados:

Combates: 107

Victorias: 97 (91%)
  • Puntos: 38
  • KO: 26
  • Abandono: 23
  • KOT: 7
  • Descalificación: 3
Derrotas: 8
  • Puntos: 4
  • KO: 1
  • Descalificación: 3
Nulos: 2

Ángel Artero (f. 1965)


En las primeras décadas del boxeo en España destacaron grandes, grandísimos pugilistas, pero también eran de sobra conocidos por los aficionados los nombres de otros personajes que participaban de este deporte tan fascinante. Promotores, organizadores, preparadores, managers, hombres sin los cuales España nunca hubiera alcanzado los puestos de cabeza dentro del boxeo europeo. Ángel Artero fue uno de estos “protagonistas secundarios”.


Nacido en la ciudad condal, su vinculación a este deporte se remonta al lejano año de 1913, cuando lo encontramos militando como boxeador en el Boxing Club Barcelona, que junto con el Club Pugilista constituían los dos grupos en los que los aficionados al boxeo pretendían afianzar este incipiente deporte en la capital catalana.


Rondando los 68 kilos de peso, a caballo entre los pesos welter y medios, Ángel Artero aparece hasta 1924 en varias de las veladas que poco a poco van proliferando en Barcelona, primero como miembro del Boxing Club, y desde el año 21 como afiliado al Punching Ball Club de Gracia. Dotado de una increíble resistencia física, carece sin embargo de temperamento agresivo cuando su rival se halla a su merced, y acaso por ese motivo su record como pugilista es más bien modesto. Los 19 combates que recoge la prensa de la época se saldan con 6 victorias (tres de ellas antes del límite) ante púgiles como Torrens, Ubach, el argentino Salcedo o el francés Millé, entre otros; 3 derrotas (ante Allack y en dos ocasiones ante el popular Pedro Sáez); 4 nulos; 2 combates sin veredicto; y 4 de los que desconocemos el resultado. Uno de los combates sin veredicto –contra Mora, en la velada a beneficio del boxeador Gastón C. Anderson, gravemente enfermo– constituye, precisamente, su última aparición como púgil, el 22 de febrero de 1924.


Apenas dos meses más tarde, Ángel Artero cuelga los guantes y se estrena en la faceta de preparador físico formando parte del equipo de Taxonera, a cargo de los boxeadores Pedro Sáez, José Gironés y Blasco, entre otros. Su vinculación con el Punching Ball Club, sin embargo, le lleva pronto a ser nombrado manager de la entidad, y es en esta nueva ocupación en la que se revela como uno de los hombres claves del boxeo español del siglo XX. De su mano surge la que pronto se denomina “escuela de Gracia”, que se caracteriza por una esmerada preparación física y un cuidadoso estudio de los rivales, por sobriedad e inteligencia a un tiempo, por un ataque metódico por todos los flancos hasta la completa anulación del adversario. José Gironés, el campeón de Europa de los pesos pluma, es sin duda el mejor exponente de este estilo, pero también lo son otros grandes boxeadores que triunfan de la mano de Artero, como Carlos Flix (campeón de Europa del peso gallo), Francisco Ros (campeón de España de los pesos welter y medio) y Fortunato Ortega (campeón nacional de los mosca), entre otros.


La carrera de Artero como figura de primera línea de nuestro deporte finalizó al terminar la guerra civil, cuando la policía del régimen lo torturó dentro de la campaña sistemática de persecución a sus pupilos (Gironés huyó al exilio, Flix fue fusilado y Ros desapareció en un campo de concentración alemán). Ángel Artero falleció en Barcelona en agosto de 1965.

Díaz II (1930-2008)

Susana Díaz Fernández, nieta del gran boxeador de los años 50 Díaz II, quiere rendir homenaje a su abuelo y ha comenzado a recuperar su historia a partir de las hemerotecas. Mientras acaba esta labor -que puede llevar meses o incluso años-, creo que merece la pena apoyar sus esfuerzos con este pequeño resumen que he elaborado desde que Susana me envió un correo electrónico hace unas semanas (la fotografía es de ella). Un abrazo y ánimo.

Antonio Díaz Mendez fue un boxeador español, afiliado a la Federación Catalana de Boxeo, que con el nombre profesional de Díaz II combatió entre finales de la década de los 40 y principios de los 60, alcanzando varios títulos regionales y nacionales entre los que destaca el de campeón de España del peso gallo, que ostentó durante más de 3 años.

Nacido en 1930, Díaz II comenzó su carrera en 1948 como aficionado, condición en la que llegó a alcanzar, en apenas un año, los títulos de campeón de Cataluña y de España del peso mosca, así como otros galardones como el Guante de Oro o el Trofeo Barón de Esponellá. En su familia contaba además con una excelente referencia en la figura de su hermano mayor, que llegó varias veces a la puerta del campeonato nacional de los pesos gallo.

“De esgrima rápida, bien estructurada, de hombre que domina a la perfección todas las distancias y que posee una extensa gama de golpes”, Díaz II hizo su debut como profesional el 24 de mayo de 1950, con una victoria ante Tejedor I que El Mundo Deportivo calificó como “un curso de verdadera esgrima”.

Combatiendo en los pesos mosca –y, a medida que afianzaba su complexión, haciendo incursiones en los gallo–, Díaz II fue demostrando su enorme valía combate tras combate, contándose en su nómina de rivales batidos algunos como Feliz, Pol, Cuenca, Campeny, Martínez de la Torrasa o Gaza. El 9 de mayo de 1951 en el Gran Price, alcanza el título de campeón de Cataluña del peso mosca, al batir por descalificación en el 4º asalto a Martínez de la Torrasa.

Desde ese momento, su única obsesión es la consecución del título nacional, que ostenta Young Martin. La oportunidad le llega en Barcelona en diciembre de 1953, pero un discutido resultado de nulo impide que Antonio se haga con el campeonato.

Lejos de venirse abajo, Díaz II continúa llenando su historial de victorias, con un estilo que hace las delicias del público y la prensa, que lo califica de “esgrimista extraordinario, rápido y combativo”. De hecho, vuelve a enfrentarse en dos ocasiones al campeón nacional, venciéndole en ambos combates… aunque sin el título en juego. A pesar de ello, las clasificaciones internacionales pronto lo califican como el tercer mejor peso mosca de Europa y el décimo del mundo.

Aunque sigue ostentando el título de Cataluña y la challenge al nacional, Díaz II ve como el paso del tiempo hace que cada vez sea más difícil mantenerse en los pesos mosca, por lo que, haciendo de tripas corazón, en noviembre de 1954 renuncia tanto al título como a la condición de aspirante, y anuncia que desde ese momento combatirá en los pesos gallo, con incursiones ocasionales en los pluma (categoría en la que debuta el 20 de noviembre ante Cadalso).

Combativo y ambicioso, no tarda Díaz II en hacerse justo acreedor a una nueva condición de aspirante, esta vez al título nacional de los pesos gallo, que a mediados de 1955 se halla vacante. La Federación Española de Boxeo acuerda que el título se dirimirá en un combate entre Antonio Díaz y el catalán Joaquín (Kim) Navarro, que tendrá lugar en el Price el 18 de junio de ese año. Navarro se hace con la victoria a los puntos, por lo que Díaz tendrá que seguir aguardando su oportunidad.

Aunque Díaz II es nombrado de nuevo aspirante por la FEB, el combate de revancha no llegará a producirse ya que un año más tarde Navarro se ve obligado a renunciar a su título al no poder mantener el peso. Y aunque en un principio la Federación anuncia que el título se otorgará al vencedor de un combate entre Díaz II y Juan Sánchez Cárdenas –con quien Antonio ya se ha batido en cuatro ocasiones, tres de ellas con victoria y con una sola derrota–, lo cierto es que dicho combate, previsto para mayo de 1956, no llega a producirse. En su lugar, la Federación reconoce la supremacía de Díaz II y le otorga el título nacional, que ostenta desde noviembre de ese mismo año, con Cárdenas como challenger.

Desde ese momento, Díaz II se convierte en “algo así como el campeón vitalicio de la categoría”, con una larga serie de victorias ante rivales como el propio Cárdenas, Jesús Rubio, Ben Alí, Robert Tartari, Johnny Morrisey, Chemana, Torres o Kimbo, entre muchos otros. Las escasas derrotas llegan en combates en los que el título nacional no está en juego, por lo que parece no haber “contrincante capaz de arrebatarle el título de sus manos”.

Al menos así es hasta que a principios de enero de 1960 el levantino Torres le vence en un combate que se celebra en Alicante, arrebatándole el título nacional. Este hecho marca el comienzo del final de la carrera de Díaz II, que ve resignado como se desvanecen no solo sus aspiraciones a la recuperación del título sino incluso sus sucesivos intentos por alcanzar el campeonato de Cataluña de las categorías de los gallos y los plumas.

Como resume el cronista de El Mundo Deportivo, Antonio Díaz Mendez “lo fue todo en nuestro ambiente pugilístico”. Las crónicas son unánimes en destacar su magnífico estilo, “preciso, pegando desde todos los ángulos y con un excelente juego de piernas” y un blocaje extraordinario. Sin duda alguna, Díaz II, que falleció en 2008, fue uno de los mejores boxeadores que ha dado España.

Algunos datos más en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Díaz_Mendez_(Díaz_II)